El fin de la jurisdicción: Ormuz, el yuan y el ocaso del garrote

Por Exequiel Tomba

Durante décadas, el poder financiero de Estados Unidos descansó sobre un supuesto tan sólido que nadie lo discutía: quien controla el sistema de pagos controla el comercio. SWIFT, los bancos corresponsales en Nueva York, las aseguradoras en Londres. El garrote funcionaba porque no había forma de mover petróleo sin pasar por alguno de esos nodos. El dólar no era solo una moneda. Era el peaje obligatorio de la economía global.

Ormuz cambió el cálculo. No con misiles. Con una factura.

EL PEAJE QUE WASHINGTON NO PUEDE COBRAR

En marzo de 2026, Irán comenzó a exigir dos millones de dólares por el tránsito seguro de buques por el Estrecho de Ormuz. La condición adicional, reportada por CNN citando a un alto funcionario iraní, fue más reveladora que el monto: el pago debía realizarse en yuanes chinos.

Un petrolero de Abu Dhabi cruzó sin incidentes. Había pagado en yuanes. Otro que intentó negociar en dólares esperó.

El Estrecho de Ormuz tiene 54 kilómetros en su punto más angosto. Por ahí pasa el 20% del petróleo que consume el mundo. Irán no necesita cerrarlo para ejercer presión —basta con administrarlo. Y administrarlo significa decidir en qué moneda se negocia el paso. Cada transacción en yuanes que cruza Ormuz es una transacción que no pasa por los bancos corresponsales de Nueva York. Una transacción que OFAC no ve. Un eslabón de la cadena del petrodólar que se suelta en silencio.

CIPS: EL BÚNKER QUE NADIE BOMBARDEÓ

El sistema financiero occidental siempre tuvo un punto de apalancamiento claro: SWIFT. Sacar a un banco de SWIFT equivalía a aislarlo. Sacar a un país equivalía a asfixiarlo. Irán lo sufrió en 2012. Rusia lo vivió en 2022.

Lo que cambió no es que SWIFT desapareciera. Es que dejó de ser el único camino.El sistema chino CIPS procesa hoy más de 180 billones de yuanes anuales y conecta instituciones financieras en todo el mundo. Ese número importa menos que lo que ocurre dentro de él, las compras chinas de petróleo iraní circulan enteramente por ese sistema —banco chino a banco iraní, en yuanes, sin pasar por ningún corresponsal estadounidense. La sanción existe en el papel. En el flujo real del dinero, no tiene señal.

Rusia aporta su propia capa con el SPFS, conectado a instituciones en 24 países. Juntos, CIPS y SPFS no reemplazan a SWIFT —todavía están lejos de eso. Pero ofrecen algo más específico y más útil: una ruta alternativa para exactamente el tipo de transacción que Washington quiere bloquear. Petróleo sancionado, pagado fuera del dólar, liquidado sin pasar por Nueva York.

El garrote sigue existiendo. Pero ya no rodea el cuello de todos. [...] 👇🏼

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